"Pablo de Rokha es bueno, pero Vicente, vale el doble y el triple dice la gente huifa ayayay, dice la gente ay sí, no cabe dudas, el más gallo se llama Pablo Neruda"Ojalá la realidad fuera como canta la Violeta Parra en su divertida canción "la cueca de los poetas", es decir, que los lectores juzgaran a sus escritores, que ellos, que son quienes nos leen nos despedazaran con sus críticas, sin embargo, lamentablemente el fenómeno es otro. Desde tiempos inmemoriales los poetas y escritores descueran y destrozan sin piedad a sus propios pares. Créanme, he visto a escritores "amigos", camaradas de toda la vida, de esos que se juntan a beber y emborracharse (jaja, tal como dice Úrsula Starke en su blog), en la ausencia de tales amigos, hablar de ellos en forma malintencionada y envidiosa, sólo porque el aludido es éxito de ventas. He visto como en nuestro país, al interior de talleres literarios, mesas redondas y en programas de televisión, escritores y escritoras se limpian la boca ninguneando a la Isabel Allende, menospreciando sus logros. También he sido testigo de discusiones bizantinas sobre que es poesía, donde los que opinan en realidad opinan lo mismo, pero no son capaces de oír las opiniones de otros y ver que en el fondo están diciendo lo mismo. Y por último, hoy he sido testigo de la gota que hizo derramar el agua de mi vaso de la paciencia y me hizo escribir en mi blog. Me llegó un email de alguien llamado Madeleine Strauss, hablando muy mal, pero muy mal de la calidad de la poeta Úrsula Starke y opinando sobre algo que ésta última escribió en su blog.
No sé si Madeleine es poeta, no sé si es un seudónimo, pero si he leído a Úrsula. Ojo, no soy amiga de Úrsula, nunca me la han presentado, ni la he visto en persona, pero he leído con atención sus poemas. Lo siento Madeleine, no pesamos igual, yo creo que la Úrsula es una de las mejores poetas chilenas, quien sabe si tengo la razón, pero a mi me remece todas las fibras y otros coinciden conmigo, otros, que quizás también fueron víctimas del power de sus trabajos. Mis trabajos le gustan a algunos y a otros no. Hay mujeres que me aman y me felicitan, me escriben e mails y hay algunas mujeres que creen que escribo cosas "demasiado subidas de tono". A mi no me gusta Borges, me aburre, pero no dejo de reconocer su valor, sin embargo otros lo llevan al olimpo. ¿Acaso no conocemos los escritores y en general los seres humanos lo hermoso de la diversidad? y por sobre todo no sabemos que existe algo que se llama la "crítica respetuosa"? ¿por qué nos duele tanto el éxito de otros? En el correo de Madeleine Strauss también critíca el blog de Úrsula, donde escribe un sentido comentario de una experiencia personal, que valientemente se atreve a compartír. También lo siento Madeleine, pero le encuentro razón a ella, cuando uno conoce el ambiente literario, se da cuenta de que no sirve de mucho bailar al son de 50 personas que lo mantienen vivo y por sobre todo, la mayoría conspirando contra sus pares. Ninguno se apiada de la dificultad que tiene el otro de lograr la hazaña de publicar en este pequeño y proviano país, no se regocija de corazón con sus logros, sino que sólo destruye y destruye.
Es bueno dar una mirada externa, salir, ver el bosque desde arriba, vernos así como vió George Orwell al ser humano, en el libro la granja de los animales.
Y para finalizar, decir, que Úrsula tampoco miente al decir que se abusa del alcohol en el ambiente literario, será para estar más cerca de las musas??? No sé, y no importa, cada uno sabe que hace y que no hace, pero no hay que tapar el sol con un dedo y decir que los escritores y poetas toman sólo juguito o yellow stone, porque corre harto whisky. Tampoco podemos decir que todos son alcohólicos, porque así como vi muchos cayéndose de la silla, vi a otros beber con moderación.
Espero que alguna vez nos respetemos y por sobre todo, seamos buenos críticos y no destructores, que seamos solidarios y no enemigos que esperan la caída para alegrarse con esa desgracia.
Mientras tanto los invito a escuchar la canción de la gran Violeta Parra, la cueca de los poetas, y también los invito a dejar que los lectores sean nuestros más despiadados críticos.









